Hormigón evolucasa?

 

La búsqueda de materiales resistentes, manejables y duraderos ha sido una constante en la historia de la construcción.

Desde las épocas más antiguas, el hombre ha ensayado distintas mezclas de materiales que les permitieran obtener estructuras estables.

Se considera que el primer “hormigón” de la historia tiene su origen en la Antigua Grecia, donde se empiezan a ensayar mezclas de piedras trituradas con yesos y tierras. Pero hemos de esperar al siglo XIX, con la introducción del cemento como conglomerante, para conocer las mezclas que darían origen a lo que hoy en día consideramos hormigón.

Desde las últimas décadas del siglo XIX el hormigón empieza a utilizarse de forma generalizada en todo tipo de obras de ingeniería y arquitectura. Especialmente, reforzado con varillas metálicas. Y de modo paralelo, la industria del cemento evoluciona rápidamente, surgiendo materiales con mejores propiedades.

El siglo XX es el siglo del hormigón. Su uso se generaliza y supone para los arquitectos e ingenieros una auténtica revolución que les permite diseñar obras que desafían a las leyes de la física, liberándose de servidumbres estructurales y permitiéndoles crear espacios diáfanos y cada vez más espectaculares.

Son numerosos los ejemplos de esta revolución estética, como las obras realizadas por Robert Maillart (puente Tavanasa), Claude A.P. Turner (edificio Bovex), Le Corbusier (Casa Domino)… hasta llegar a 1929 en el que nuestro admirado Frank Lloyd Wright diseña y construye el primer rascacielos de hormigón del mundo (St. Mark’s Tower) en Nueva York.

Nos gusta pensar que desde EVOLUCASA aportamos nuestro granito de arena, y que emulando a los arquitectos visionarios del siglo pasado, podemos hacer realidad la vivienda de tus sueños.

Y todo ello porque el hormigón posee unas ventajas únicas:

  • Alta resistencia a compresión, y añadiendo acero a la mezcla (hormigón armado) buena resistencia a tracción.
  • Carácter plástico que permite su adaptabilidad a moldes para conseguir piezas de diferentes formas.
  • Posibilidad de puesta en obra de grandes piezas monolíticas sin uniones.
  • Consumo de energía de formación muy pequeño frente a otros materiales de construcción.
  • Eficiencia térmica y atenuación del ruido.

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